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Una de las preguntas más comunes que nos hacemos como seres humanos es «¿cuál es mi propósito en esta vida?». Como cristianos, esta pregunta puede ser aún más importante, ya que queremos vivir de acuerdo a la voluntad de Dios.

Un versículo clave que nos ayuda a entender cómo encontrar nuestro propósito es el Salmo 139:16: «Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaban escritas todas las cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas». Este versículo nos recuerda que Dios nos conoce desde antes de nuestro nacimiento y que él tiene un plan específico para cada uno de nosotros.

1. Acercándonos a Dios

Sin embargo, a menudo nos enfocamos en lo que sabemos, lo que podemos hacer o dónde estamos, en lugar de buscar a Dios para entender nuestro propósito. Es importante recordar que nuestro propósito solo puede ser encontrado a través de él, ya que solo él sabe para qué nos creó. Entonces, ¿cómo nos acercamos a Dios para encontrar nuestro propósito?

La oración es una herramienta clave para acercarnos a Dios. El versículo Mateo 7:7-8 nos dice: «Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre». A través de la oración en un anhelo, podemos pedirle a Dios que nos muestre nuestro propósito. El Salmo 139:23-24 también nos recuerda que Dios conoce todos los rincones de nuestros corazones y que él es quien nos dirige hacia nuestro propósito.

Además de la oración, es importante acercarnos a la Palabra de Dios, que es la Biblia. El Salmo 139:16 nos recuerda que en ella están escritas todas las cosas que Dios tiene planificadas para nosotros. La Biblia nos enseña el propósito general de todos los hijos de Dios, que es glorificar a Dios y disfrutar de él para siempre. A través de nuestra fidelidad en el propósito general, Dios nos mostrará nuestro propósito particular.

2. En uno mismo

Una vez que nos acercamos a Dios, debemos buscar en nosotros mismos. Hay un sentir en uno que lo lleva a alinearse al propósito particular. Esto se siente a través de la pasión y la vocación, como se menciona en 1 Timoteo 3:1 y 2 Timoteo 1:6. Por ejemplo, en el caso de David, su pasión y vocación se manifestaron en la defensa de las ovejas y su deseo de defender a Israel contra Goliat.

3. En la Iglesia

Además, debemos buscar la confirmación de nuestro propósito a través del reconocimiento de la iglesia y sus líderes. Como se menciona en Hechos 9:1-6, Dios le mostró el propósito a Saulo a través de la pasión que había en su corazón y el reconocimiento de los líderes de la iglesia. En David este reconocimiento fue creciendo con el tiempo, empezando por su familia (1 Samuel 16), su tribu (2 Samuel 2) y finalmente en la nación (2 Samuel 5).

Una vez que la Iglesia reconoce el propósito, esta misma es la que empodera para el cumplimiento del mismo, David fue empoderado por Samuel y en el caso de Pablo fue empoderado en múltiples ocasiones (Hechos 9:8-15, 26-30; 11:25-26; 13:1-2).

4. Con otros

Finalmente, el propósito se evidencia con otras personas a los que yo sirvo, David cumplió su propósito sirviendo a su generación (Hechos 13:36). Por eso mi propósito se evidencia en las personas que le sirvo, ya que es para suplir una necesidad en particular, donde Dios me da una eficacia en el servicio que presto.

Recordemos que encontrar nuestro propósito en la vida como cristianos es un proceso continuo, lleno de oración, reflexión y acción. A medida que nos acercamos a Dios, buscamos en nosotros mismos y buscamos la confirmación de la iglesia, podemos estar seguros de que él nos guiará hacia nuestro verdadero propósito en la vida.

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